Bajo un sol de justicia y un cielo totalmente despejado, la expedición del Camino del Mar afrontó este domingo una de sus jornadas más simbólicas. Los aproximadamente 21 kilómetros que separan Celeiro de Mañón no fueron solo un reto físico, sino un desfile de autoridades, historia heráldica y la despedida emocional de la provincia de Lugo.
A las 8:55 de la mañana, la Cofradía de Pescadores de Celeiro era un hervidero de ilusión. El frío inicial se disipó pronto, no solo por el esfuerzo, sino por la calidez del recibimiento institucional. La alcaldesa de Viveiro, Mariña Gueimunde, y el primer teniente de alcalde, Martín Vale, acompañaron al grupo en sus primeros pasos.
El presidente de la asociación, Manuel Vicente, ejerció de guía excepcional al detenerse ante el escudo heráldico de la Rúa Grande: quinientos años de historia tallada que vinculan este rincón con la antigua hospitalidad jacobea. El grupo visitó la Capilla de Santa Ana, antiguo hospital de peregrinos del siglo XV fundado por los hermanos Pardo de Cervo, cuyas raíces nobles siguen custodiando el paso de los caminantes.
El descenso desde Santo Alvites regaló a los peregrinos una de las postales más bellas de la ruta: la Playa de Covas y la ría de Viveiro abriéndose ante sus ojos. Al entrar en el casco histórico, la expedición cruzó la historia sobre el antiguo río San Francisco por donde antaño se alzaba la "Ponte Labrada".
Dos momentos marcaron el paso por la ciudad:
La Iglesia de Santa María: Esta joya del románico ofreció a los caminantes la "gracia del perdón" al cruzar su puerta lateral, un privilegio histórico para los peregrinos que se dirigían a Compostela.
El encuentro con la Semana Santa: Pepe Veiga, presidente de la Junta de Cofradías, selló las credenciales y obsequió al grupo con el libro programa de este año, que incluye un artículo dedicado precisamente a poner en valor el Camino del Mar.
Tras una pausa necesaria en la terraza del Hotel Thalasso Cantábrico Las Sirenas, donde su directora, Reme Salgueiro, agasajó al grupo con una hospitalidad de altura, la marcha continuó hacia las tierras de los Andrade.
El clímax de la jornada tuvo lugar en el Puente do Porto. Allí, en la frontera natural, se produjo un encuentro institucional de gran calado: Jesús Novo, alcalde de O Vicedo, y Alfredo Dovale, alcalde de Mañón, recibieron a los peregrinos con un gesto de hospitalidad que el grupo agradeció profundamente: cervezas y aguas para combatir el calor del mediodía.
Entre fotos de grupo y sellados de credenciales, los regidores reafirmaron su compromiso con esta ruta, simbolizando la unión de sus ayuntamientos en favor del patrimonio.
La etapa culminó con el ascenso hasta la Capilla de San Pedro (Mañón) a las 16:40 horas. Con este último esfuerzo, el grupo no solo cerró una etapa fantástica, sino que puso punto final a su peregrinación por tierras lucenses.
El Camino del Mar mira ahora hacia el oeste. La provincia de A Coruña espera ya a estos embajadores de la historia que, paso a paso, siguen devolviendo el esplendor a la antigua ruta de la costa.
Resumen de la Etapa:
Recorrido: Celeiro – Viveiro – O Vicedo - Mañón.
Hito clave: La "Gracia del perdón" en Santa María y el cruce del Puente do Porto.