El Camino de los Caballeros y el Hospital de la Historia: Rumbo a Santiago desde Bruma
La duodécima etapa ha sido una jornada de contrastes. Con 28,7 kilómetros por delante, el grupo se enfrentó a una temperatura inusualmente alta, una exigencia climática que solo pudo ser mitigada por la sombra de los bosques autóctonos y la ilusión de saber que Santiago está ya a un paso.
Bruma: Un lugar de leyenda y ladrones
La mañana comenzó con un desayuno en el Bar Avelina antes de concentrarnos a las 9:25 horas en la capilla de Bruma. La primera foto de grupo frente a este templo nos recordó que pisábamos tierra con siglos de relatos.
La historia de este enclave es fascinante: si bien la actual capilla de San Lourenzo es el único vestigio que asociamos al antiguo recinto hospitalario, la documentación nos traslada a 1124, cuando la zona era temida por las "cuevas de ladrones" que asaltaban a los peregrinos. Fue la Iglesia compostelana, junto a la nobleza local, la que fundó aquí un faro de protección con hospitales y templos dedicados a San Nicolás, patrón de los caminantes. Por estos mismos senderos que hoy pisamos bajo el sol, se cree que pernoctó el Emperador Carlos I en 1520, y más tarde, en 1745, el célebre padre Martín Sarmiento dejó testimonio de su importancia en sus crónicas de viaje.
De dinosaurios y románicos
El camino avanzó entre tramos de asfalto y bellos senderos arbolados hasta Ardemil, donde la tradicional foto de grupo tuvo un protagonista inusual: la figura del dinosaurio que custodia el lugar. La ruta continuó hacia San Paio de Buscás, una parroquia que atesora una iglesia de origen románico, reformada profundamente en los siglos XVIII y XIX, donde pudimos admirar la imagen de San Paio, el joven mártir que da nombre a este rincón de Ordes.
Ante la ausencia del bar habitual, el grupo demostró su capacidad de adaptación realizando una parada técnica en un área de descanso a los 13 kilómetros, donde la camaradería y los víveres compartidos fueron el mejor combustible.
Un paso adelante: La meta en San Vicente de Mareantes
Al llegar a las instalaciones deportivas de Sigüeiro a las 15:55 horas, lejos de dar la jornada por finalizada, el grupo tomó una decisión estratégica: cubrir tres kilómetros extra para aliviar la carga de la última etapa y asegurar nuestra asistencia a la Misa del Peregrino.
Con paso firme, bajo un sol que no perdonaba, completamos el tramo final hasta la iglesia de San Vicente de Mareantes. Eran las 17:30 horas cuando dábamos por concluida esta etapa doce.
El Camino nos ha regalado hoy la oportunidad de recorrer senderos que fueron pesadilla de bandidos y refugio de emperadores. Ahora, el Camino del Mar se prepara para su capítulo final. Santiago nos espera al final de la próxima jornada.
El detalle: Decisión estratégica de sumar kilómetros hoy para llegar a tiempo a la Misa del Peregrino en Santiago.
¡Solo queda un último esfuerzo!